font HIC ARQUITECTURA | ampliación de la abadía St Benedictus | Vaals | Dom Hans van der Laan

Introducción por Oriol Capdevila.

Soy un neófito en este mundo de la arquitectura, voy aprendiendo con la tranquilidad y el placer que me produce leer aquello por lo que siento más interés. He descubierto que la arquitectura es parecida a la música, en el sentido que existe tanta variedad que siempre encuentras aquella que encaja mejor con tu forma de ser o entender la vida. Es sólo cuestión de tiempo que descubras al arquitecto o la obra que te llegue a tocar o emocionar y empieces a interesarte por este mundo tan apasionante.

 Personalmente mi interés por la arquitectura despertó por el amor que siento por las matemática. Éstas se han aplicado de muchas formas distintas a la arquitectura, y un ejemplo de ello se encuentra en la obra de este arquitecto-monje benedictino Hans Van der Laan y su tratado sobre la Proporción Plástica.

Hans considera a lo que él llama el “número arquitectónico” como una expresión de lo real, un número capaz de crear belleza, orden y armonía. Conceder al número este principio generador, es una influencia que bebe de la corriente clásica Pitagórica, donde los números estaban considerados como expresión de lo real.

Como monje benedictino y influenciado por la Regla de su Orden, le lleva a buscar la íntima relación entre arquitectura y naturaleza (construir un orden artificial que sea semejante al natural).

Hans determina que este orden deberá ser inteligible, viniendo esta inteligibilidad dada por la medida, que deberá estar sometida siempre a las reglas del “número plástico”. Éste pertenece al selecto grupo de los números mórficos, donde sólo se encuentran él y el numero Phi (os suena?).

El número Plástico es al espacio lo que el número Phi al plano. Y aquí podríamos seguir con toda una tesis…

(link original: http://hicarquitectura.com/2016/12/dom-hans-van-der-laan-ampliacion-de-la-abadia-sint-benedictus-en-vaals/)

Dom Hans van der Laan > Ampliación de la abadía St. Benedictus en Vaals

fuente Arquitectura coam 360. Revista del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid

fotografía Félix Fuentes

Hans van der Laan (1904-1991) podía haber sido el abad Laugier del s.XX, pero este primitivo moderno, como lo bautizó Richard Padovan, por suerte no sólo escribió una teoría refrescante, sino que la verificó también en varias obras importantes y sorprendentes, que lo colocaron en un lugar destacado en la arquitectura contemporánea.

El discurso teórico de Van der Laan es analógico, sin definiciones abstractas y sin apoyarse en estilos arquitectónicos pasados. En 1977 se edita De architectonische Ruimte – El espacio arquitectónico – en el que se resume toda la teoría que ha desarrollado y que termina con un brillante estudio sobre el monumento megalítico de Stonehenge en el que Van der Laan ve una comprobación de la misma.

En 1956, se presenta la primera ocasión de hacer la teoría realidad en el proyecto de la ampliación de la abadía de Vaals, con la cripta, la iglesia, el pabellón de entrada con el campanario, y la biblioteca, que se realiza por fases entre 1961 y 1986. Quería “hacer e la iglesia un primer espécimen en el que se expresara la teoría del modo más sencillo y transparente, sin la influencia de ningún estiloarquitectónico”. La iglesia en toda su sencillez es un impresionante marco para la simbiosis de los monjes del templo. Esta arquitectura original e intemporal se centra en lo esencial – no con la abstracción del Movimiento Moderno o un minimalismo formal – sin romper con el pasado pero sin imitarlo o reinterpretarlo. Después de terminar la iglesia Van der Laan explicó: “ha sido lógico en este primer edificio grande limitarnos a los primeros aspectos más evidentes de la teoría y poner énfasis en la modica de Vitrubio que coincide tanto con el parecer de San Benito, que quiere que todo se haga con mesura”. También insistió en que el edificio debía ser “ni demasiado pequeño ni demasiado grande; ni demasiado largo ni demasiado ancho; ni demasiado esbelto ni demasiado grueso; ni demasiado abierto ni demasiado cerrado; ni demasiado oscuro ni demasiado luminoso”.

Hans van der Laan ha dado con su obra unos claros ejemplos de la validez de su teoría. Su situación particular de monje fue la razón por la que todas sus obras, menos una, tuvieran un carácter religioso, lo que no quiere decir en absoluto que su teoría no permita más. Para finales de 2010 se prevé la edición de un libro con un centenar de obras que tienen que ver con la teoría de Van der Laan. En el que encontraremos a los que quieren seguirle en todo, a aquellos que adoptan sólo el Número Plástico en sus proyectos y, también, a os que encuentran en Van der Laan, en primer lugar, un cuerpo teórico de referencia que les ayuda a entender muchos aspectos de la arquitectura.

 

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